Acabé el 2007 satisfecha de mí, de los que me rodeaban, de lo que me rodeaba, de haber mejorado (y creo que crecido) como persona. Y llegó el 2008 y lo empezamos "mal". Sí, mal entre comillas; me había prometido a mí misma dos cosas: la primera, no seguir más el juego del Caradura (y... ¡síiiii! de momento lo estoy logrando; me siento muy pero que muy contenta de este gran logro: no voy a consentir que me pisen); la segunda, disfrutar de mi vida de single (o sea, salir, conocer gente, viajar, leer, ir a donde pueda...). Y es aquí donde no sé si la estoy cagando.
Hace unos meses, por casualidades, me tropecé con él en una cena. No me fijé en él porque apenas nos vimos. Se ve que él sí se fijó en mí, a pesar de tener una pareja con la que no estaba bien. Apenas nos vimos, pero enseguida tuvimos una conexión muy rara: no parábamos de tirarnos los platos a la cabeza. A mí me pareció un peazo chulo con todas sus letras, y yo le parecí una borde. Ahora hemos tenido la oportunidad de conocernos un poco más y ni él es tan tan chulo ni yo tan tan borde (quizá sea verdad eso que del odio al amor hay un paso --¿o era del amor al odio?--)
La verdad que no sé si estoy preparada para lo que él quiere, no estoy segura de él (por su condición de chico) ni de mí (por lo que siento realmente). Aún así el está a mi lado, esperando e insistiendo, con sus dulces palabras, sus mimos y su ternura.
¿Será éste el definitivo? Sólo el tiempo lo dirá... Ahora sólo puedo disfrutar del momento.
