Cuando conocemos a alguien por primera vez es inevitable que nos fijemos en su físico (eso que algunos llaman belleza exterior). Con esa imagen exterior a menudo nos creamos una imagen de su interior. Después, con el tiempo, vamos descubriendo si esa imagen interior que habíamos creado se corresponde con la exterior o no. A partir de allí podemos obtener una imagen interior mejor, peor o simplemente distinta de la que habíamos creado a priori. Creo que ésta es la parte más interesante de cuando conoces a una persona (especialmente del sexo opuesto, si eres heterosexual, como yo).
La verdad que he tenido pocas relaciones pero de muy diferente origen: empecé con uno porque surgió atracción física (no sé si calificarlo de amor a primera vista), empecé con otro porque le fui conociendo poco a poco y me precía buena gente, empecé con otro porque le fui conociendo y vi que era casi casi como yo en versión masculina, empecé con otro porque tenía necesidad de compañía (error fatal, nunca nunca mais). Así pues, en algún caso fue por delante la belleza exterior y en algún otro la interior.
Lo curioso para mí es cuando te atraen dos personas (¿hombres debo de llamarles?) a la vez: uno por su físico, no espectacular, pero sí interesante; el otro por su manera de ser, de hablar, de pensar. Ninguno de los dos es bello al cien por cien: o le falta una parte o le falta la otra, aún así la belleza que tienen más desarrollada hace que se desarrolle más la otra. Me explico: el que demuestra tener una gran belleza interior puede parecer más bello exteriormente de lo que es. Al revés ya lo veo más complicado...
En fin, ya ha llegado un momento en este post que no sé ni lo que me digo (no me extraña). Quizá estas frases digan más que yo en muchas líneas:
"La belleza del cuerpo es un viajero que pasa; pero la del alma es un amigo que queda." (Diego de Saavedra Fajardo)
"La belleza no mira, sólo es mirada." (Albert Einstein)
"La belleza que atrae, rara vez coincide con la belleza que enamora." (José Ortega y Gasset)
"La belleza que atrae, rara vez coincide con la belleza que enamora." (José Ortega y Gasset)