Yo no soy fría pero reconozco que lo parezco: no soy muy dada a los besuqueos, a los abrazos, a los mimitos especialmente en público. A veces reconozco que he llegado a reprimirme para no parecer o no resultar cansina y es quizás eso lo que me hace parecer más fría. A mí me encantan los besos, los abrazos, los mimitos, pero no tengo siempre tan claro que la otra persona los quiera.Para mí, pues, dar un beso es decirle a la otra persona que es especial para mí, que le quiero (de manera más o menos puritana). Y eso no puedo fingirlo, no me sale. Soy incapaz de darle un beso a una persona que me ha traicionado, a una persona que me ha hecho daño, a una persona que no quiero, a una persona que me provoca cierto repelús. Y no todo el mundo lo entiende, esto...
Hace tiempo estuve con una persona durante unos años. Realmente me he dado cuenta de que nunca estuve enamorada ni le quise como se debe de querer a una pareja, por eso llegó un momento en el que no me apetecía ni siquiera darle un beso y que cuando se acercaba a mí le rehuía. Puede sonar a fría, a despreciadora o a vete tú a saber qué, pero yo era incapaz de fingir un beso, creo que a eso se le llama sinceridad. Por eso decidí ser sincera con él pero aún más conmigo misma y romper la relación.
Estos días, con las comidas navideñas, me ha pasado algo parecido, pero con un familiar. Llevamos años sin hablarnos, no porque yo no quiera intentar tener una familia, porque me sabe mal ver que está toda dispersa, pero cuando vas dando oportunidades a una persona y te le pega una vez y otra y otra más... y cuando alguien te hace daño y además es de tu sangre... eso duele, duele mucho que gente que no es de tu familia te quiera más que gente de tu misma sangre, quizás por eso soy capaz de negar besos a este tipo de personas. A mí no me vale que me vengan estos días y me pongan una sonrisa mientras me dan un par de besitos de judas en la mejilla e intentan comprar mi simpatía con unos eurazos o unos regalitos. NO! El cariño y el amor no se compran, es lo bueno que tienen: ni el más rico del mundo puede comprar los sentimientos de otra persona. Aún así, yo soy educada y no me gusta montar numeritos así que dejo que me besen en la mejilla, pero que no esperen nada de mí. No, ya no. Ni que sea Navidad. Los principios se tienen todo el año.


